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Capitulo 3 la casa de la abuela.

Abrí los ojos y lo primero que vi los altos arboles del bosque pasando velozmente fuera de la ventanilla del coche, ya no estaba tan obscuro por lo que debían ser mas de las seis de la mañana pero aun así no pude ver ni un pequeño dorado rayo de sol, el cielo estaba muy nublado y había una ligera neblina que hacían ver el bosque de las afuera de Oaktown aun mas misterioso. Podía viajar horas  y horas sin aburrirme aun cuando único entretenimiento era ver por la ventanilla por lo que no me moleste en sacar mis libros o revistas de la bolsa de mano que llevaba a los pies.

Una de las cosas que mas me hacían ilusión al viajar a Oaktown era caminar por  entre los hermosos y grandes arboles y si estaba nublado o lluvioso mejor; supongo que era algo que había heredado de mi papá.

Habían veces que no importa lo mucho que nos desveláramos o madrugáramos para viajar yo podía pasar las horas viendo el paisaje, anhelando correr por el campo y escalar los altos y frondosos árboles. Continué así por quien sabe cuanto tiempo mas hasta que pude divisar un letrero que decía “OAKTOWN—45 minutos de camino” me incorpore lentamente y pude ver a mi hermana acurrucada del otro lado con una almohada rosada y tapada con su chamarra color azul. No pude ver bien pero creo que mi mamá también se había quedado dormida en el asiento del copiloto, y como el carro seguía andando en línea recta y sin riesgo a estrellarse también podía deducir que papá estaba despierto.

Me agache y saque de mi mochila un espejito.

-rayos- murmure al verme, ya sabia a lo que se refería Abigail y horrible se quedaba muy corto; traía el cabello todo alborotado y pegado a la cara, mis ojos estaban ligeramente enrojecidos y bajo ellos habían unas muy marcadas y obscuras ojeras. No solía ser muy vanidosa pero estaba segura que debería arreglarme un poquito ahora que estábamos tan cerca de llegar, no quería que mi abuela –o cualquier otra persona- se espantaran con mi imagen. Me empolve un poco las mejillas y use corrector para las ojeras, me peine rápidamente el cabello y lo asegure con una pinza.

-mmm ¿ya llegamos?-pregunto una voz amodorrada a mi lado y vi que mi hermana se incorporaba lentamente al tiempo que bostezaba; ella lucia mucho mejor que yo después de dormir.

-falta poco.-escuche decir a mi mamá desde su asiento. Me volví a la ventana y podía apostar que muchos de los arboles y de los paisajes del bosque se me empezaban a hacer familiares. Pude reconocer un viejo árbol al que según la leyenda, la había caído un rayo encima y lo había partido por la mitad. También vi unas cuantas casitas que estaban a las afueras, el rio y los viejos rieles del tren, al cabo de unos minutos pude ver el letrero de “Bienvenidos a Oaktown: pueblo con bosques mágicos”. El cielo se fue aclarando, remplazando en color gris por el celeste, unos dorados rayos del sol caían desde el cielo iluminándolo todo.

La casa de la abuela colindaba con el bosque, del otro lado del pueblo por lo que tendríamos que atravesar todo Oaktown para llegar. Frente a mi empezaron a aparecer los primeros edificios y las primeras casa, la estación de policía y de bomberos, un pequeño supermercado y el hospital; pronto llegamos a la calle principal donde calles mas adentro estaba la plaza del pueblo, rodeada como siempre de mis tiendas favoritas; la panadería, la librería y una cafetería. Como de costumbre había arboles por doquier. Mi papá dejo la calle principal y tomo una calle que tenia mas aspecto de carretera en el bosque que de calle, no estaba pavimentado y solo había unas cuantas casas a los lados. También vi una antigua casona purpura obscuro con tejas grises que reconocí como en orfanato, por supuesto no se veía a nadie afuera a estas horas pero normalmente se veían niños correr y jugar por los alrededores.

Seguimos por la carretera hasta que mi papá giro hacia la derecha, el camino estaba mas estrecho y los arboles lucían mas cercanos unos de los otros, me acerque hacia adelante y vimos que por fin habíamos llegado.

La casa de la abuela parecía estar ubicada en una especie de claro en el bosque, ligeramente mas apartado de las demás casas pero no por eso menos incomunicada; era grande, estaba pintada de blanco, con unas cuantas enredaderas en las paredes, el techo era de dos aguas y afuera tenia un muy bonito y amplio porche con un columpio. El jardín era una de las cosas que mas recordaba de la casa, llena de rosales, claveles y otras flores  hermosas cuyos nombres no recordaba. Mi papá condujo la camioneta hasta frente a la cochera que estaba a un costado de la casa. Apago el motor.

-¿ya llegamos?-pregunto nuevamente mi hermana, seguramente después de haberse levantado la primera vez, se había vuelto a dormir y se acababa de levantar de nuevo.

-si, princesita.-le contesté, nuestro padres salieron del coche y nosotras los imitamos. En cuanto salí del coche, bostecé ruidosamente y estire los músculos engarrotados de los brazos lo más pude. Mire todo a mí alrededor. Sabia que no soñaba pero aun no me habituaba o no me hacia a la idea de estar de nuevo en un lugar que siempre me hacia tanta ilusión, también podría ser que estuviera todavía algo amodorrada. Mi papá abrí la cajuela y al mismo tiempo alguien salió de la casa, mi abuela Rose.

Ella era una mujer que a sus setenta y cinco años era y siempre seguiría hermosa, era algo menudita y delgada pero sin parecer demasiado frágil, tenia la piel suave en un tono nívea y ligeramente sonrosada, cabello blanco como la lana que antes había sido pelirrojo, su rostro marcaba ya unas arrugas pero eso no disminuía lo bonita que era mi abuelita, sus ojos eran grandes y violetas, muchos decían que se parecía a los de Elizabeth Taylor pero a mi parecer los de mi abuela no tenían comparación. Nos dedico una gran sonrisa y camino hacia donde estábamos; yo por mi parte salí corriendo hacia ella y cuando apenas estaba bajando de las escaleras.

-¡abuela!-exclame y la abracé. Ella rio.

-¡Hola Sukki!- dijo y me abrazo con fuerza, luego me soltó para verme mejor.- cuanto haz crecido, te ves hermosa- dijo y me ruborice; Abigail pronto nos alcanzó y abrazo a nuestra abuela.

-¡Hola abuelita!- saludó, y le dio un beso en la mejilla.

-¡Hola Aby, tu también has crecido mucho!- dijo mi abuela con una sonrisa; Nos abrazó a las dos   de la cintura y fuimos caminado hacia mis papás.

-¡Hola Rose!

-¡hola Issy, hola Robbie!- saludo a ambos, nos soltó y se dirigió hacia ellos para abrazarlos, nosotras caminamos hacia ellos también para ayudarlos con las maletas.-¿Cómo estuvo el viaje?-oí que les preguntaba mi abuela a mis papás.

-estuvo muy bien, mas rápido de lo que pensé…- contesto mi papá al tiempo que me pasaba una de las maletas, me di la vuelta y la lleve hasta el porche, después me regrese por las demás; todavía seguía un poquito aletargada por lo cual no pude disfrutar de la vista de la casa de la abuela como me hubiera gustado. Entre mis papás, mi abuela y mi hermana y yo llevamos todas las maletas en un solo viaje. Primero dejamos las maletas en el porche y luego mi abuela abrió la puerta para poder llevarlas a al casa. Habián dos puertas, una de malla y otra de madera gruesa.

El vestíbulo era un pasillo alargado, donde mas adelante estaban la sala, el comedor; la cocina detrás de una puerta blanca y girando a la derecha las escaleras. Toda la casa tenia pisos de madera y las paredes en casi todas las habitaciones eran algunas en color amarillo, verde y rosa pastel o con papel tapiz floreados tipo vintage. Los muebles combinaban perfectamente y encima de algunos habían unas linda carpetitas tejidas (bueno era cursis para mi gusto pero de que eran lindas, si tal vez) la casa no tenia la misma decoración en todo el lugar pero si armonizaba. Fuimos dejando todas las maletas al pie de la escalera y mi papá fue subiendo las más pesadas.

-¿y tu como estas, Rose?-pregunto mi mamá, se veía algo mas tranquila pero seguía mirando fijamente a mi abuela.

-estoy perfectamente, Issy- dijo mi abuela.-ves, por eso no quería decirte nada, por que iba a terminar mejorándome y tu te preocuparías por nada.

-oye no me preocupo por nada, me preocupo por ti.

-yo también.-Replico mi abuela con tranquilidad, miro a mi madre con un cariño maternal.- no te pongas nerviosa, hija-.dijo mi abuela con dulzura. Luego nos miro a nosotras y agregó.-¿Quién quiere galletas?.

-solo si son de fresa-dije alegremente, si tenia una debilidad era seguro las galletas de mi abuela… y su comida en general.

-ejem ¿podrían ayudarme aunque sea con las maletas pequeñas?-pregunto mi papá mientras bajaba las escaleras, se veía algo sofocado, no lo culpo, llevo la enorme maleta de Abigail el solo.

-yo te ayudo- me ofrecí, cargue dos bolsas de mano y subí al segundo piso. La decoración en la segunda planta no era particularmente diferente al del resto de la casa, entre en la habitación de huéspedes que siempre usan mis papás y deje las maletas ahí. La habitación estaba pintada en colores caqui y crema, tenía un bonito tocador blanco y una gran cama con una colcha blanca. Salí de la habitación y cruce el pasillo hasta él otro lado. Abrí la puerta la habitación que estaba en el fondo; esta habitación tenía una larga historia, había sido primero de mi abuela durante su infancia y adolescencia, luego pasó a ser de mi padre, para después ser habitada por mí. Esta habitación me pertenecía cada que veníamos de visita desde que había tenido edad suficiente para dormir en mi propio cuarto sin temer a que el coco me comiera. Las paredes estaban pintadas de color amarillo con rosa mexicano y tenia algunos posters como en mi recamara en Sounthcity, en la pared del otro lado de la puerta había una ventana grande con cortinas rosadas por donde los rayos del sol se filtraban con fuerza en el amanecer, también había una cama matrimonial, un gran armario, un tocador pequeño de aspecto antiguo y un escritorio. Deje mi maleta de mano y salí de la habitación para volver por mas cosas.

-¿Qué mas falta?-pregunte cuando ya estuve abajo, sentí el olor del huevo con tocino que venia de la cocina y automáticamente mi estomago empezó a gruñir y se me hizo agua la boca. Camine hacia la cocina y vi a mi familia reunida ahí.

-eso fue todo.-dijo mi mamá mientras servía leche a una licuadora. En si habíamos traído pocas maletas pero estaba abarrotadas de ropa entre otras cosas.

-¿me ayudas a poner la mesa por favor Sukki?-me pregunto Aby al tiempo que me tendía varios manteles individuales, yo asentí, tome los manteles y fui hacia el comedor, que al igual que el resto de la casa tenia una decoración estilo vitage. Volví para seguir trayendo las cosas para la mesa, pronto todos nos sentamos a desayunar.  Mientras comíamos actualizábamos a nuestra a abuela y ella a nosotros. Ella nos contó de que había ido a visitar a los padres de mi papá Robbie, o sea nuestros abuelos.

-le dije a Bonnie que llegaban hoy y ella me dijo que les hiciera prometer que irían pronto a  visitarla, también tu papá dijo que ha estado llamando a unas editoriales muy buenas, Robbie; que tal vez podrían publicar algunos de tus libros en un futuro.-dijo mi abuela.

-mmm…-titubeo mi papá.- en realidad  y según Darren –Darren Gates era su agente literario-  Cleves and Ronald´s Publication esta bastante interesado… pero aun así estoy dispuesto a platicar con el sobre eso.- mi abuelo Lucas realmente se estaba esforzando en impulsar la carrera literaria de mi padre aunque yo sabia que él no había estado de acuerdo con que mi papá estudiara literatura en vez de para notario; pero poco a poco lo fue aceptando y ahora le daba todo su apoyo y por supuesto era algo que mi papá valoraba y claro que él iba a aceptar su ayuda.

Después yo le hable sobre lo que había hecho últimamente y eso para mi desgracia incluida la pelea.

-…y entonces mi mamá hablo con la directora quien dijo que su hija, la niña a la que Petunia había hecho bullyng  le conto todo y absolutamente todo lo que había pasado.-dije contándole apasionadamente el relato, hablando muy rápido y casi sin hacer pausas para tomar aire.- le directora no me puso el castigo y mi mamá me lo modifico porque de todos modos no le dije la verdad.-dije lo ultimo avergonzada de mi misma.-¡Pero ya no lo vuelvo a hacer!-agregué sintiéndome un poco como una niña pequeña.

-eso espero-dijo mi abuela con serenidad. Yo mire hacia el piso con tristeza, se sentía feo decepcionar a mis padres pero el decepcionar a mi abuela, que ella se molestara conmigo era diferente, no estaba acostumbrada. Ella que estaba sentada a mi lado, llevo su mano a mi barbilla y me hizo verla a los ojos.- yo sé que así será, cambiaras si de verdad te arrepientes de tus errores y te propones a no volverlos a cometer.- nos sonreímos y ella me alcanzo otra galleta de la bandeja que teníamos enfrente.

Luna Black 19 (discusión) 23:45 12 sep 2013 (UTC)LunaLuna Black 19 (discusión) 23:45 12 sep 2013 (UTC)

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